Hoy hemos vivido uno de los momentos más especiales del curso: la gran clausura de la Semana de Andalucía.
Un acto conjunto donde todo el alumnado del centro ha compartido escenario para mostrar el trabajo realizado durante estos días, investigando y dando vida a las leyendas de las ocho provincias andaluzas.
Desde una metodología activa y basada en proyectos, cada curso se ha convertido en guardián de una historia, profundizando en sus personajes, escenarios, tradiciones y valores culturales.
Cada actuación nos ha permitido viajar por nuestra comunidad a través de sus relatos más emblemáticos:
Málaga – La Fuente de la Doncella
Granada – Leyenda de Boabdil
Cádiz – La leyenda de la sirena
Sevilla – El gallo de Morón
Jaén – La Tragantía
Córdoba – Medina Azahara
Huelva – Alonso Sánchez
Almería – El Indalo
Ha sido emocionante comprobar cómo, desde Infantil hasta los cursos superiores, cada grupo ha adaptado la leyenda a su nivel madurativo mediante teatro, danza, narración, música y expresión corporal.
La cultura andaluza se ha convertido en experiencia viva.
Nuestra actuación: “La Fuente de la Doncella” versión rock
Los más pequeños, 3 y 4 años, hemos representado la leyenda malagueña de La Fuente de la Doncella, ¡pero con un toque muy especial!
La hemos bailado al ritmo del rock , convirtiendo una leyenda tradicional en una propuesta dinámica, divertida y muy significativa para nuestro alumnado.
Durante la actuación:
Cantamos con entusiasmo.
Seguimos el ritmo con movimientos corporales marcados.
Disfrutamos del escenario con seguridad y alegría.
Vivimos la experiencia como auténticos protagonistas.
El resultado ha sido una actuación llena de energía, espontaneidad y sonrisas.
Aprendizaje que deja huella
Esta clausura no ha sido solo un festival, sino el producto final de un proyecto de centro donde hemos trabajado:
Identidad cultural andaluza.
Expresión artística y musical.
Trabajo cooperativo.
Autoestima y seguridad escénica.
Sentimiento de pertenencia a la comunidad educativa.
Hoy el escenario se ha llenado de historias, tradición y emoción.
Y nosotros, los más pequeños, hemos demostrado que la cultura también se aprende bailando… ¡y mucho mejor si es a ritmo de rock!













































b.jpg)
.jpg)

