Hoy nuestra clase se ha llenado de emoción, tierra y muchas ganas de aprender. Verdito, nuestro amigo el duende del huerto, nos ha dejado una nueva sorpresa: tres sobres de semillas que nos estaban esperando para comenzar una gran aventura… ¡plantar!
Nada más verlos, nos pusimos manos a la obra. Primero hablamos de los materiales que íbamos a necesitar y decidimos usar recipientes reciclados, en concreto vasos de yogur, porque así también cuidamos el planeta .Les hicimos unos pequeños agujeros para que el agua pudiera salir y las plantas no se ahogaran.
Después llegó uno de los momentos más esperados: la turba. Usamos turba, la tocamos, la observamos y la fuimos colocando con cuidado dentro de los vasos. Por último, llegó el turno de las semillas, que tratamos como un auténtico tesoro: pequeñas, delicadas y llenas de vida.







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