lunes, 14 de septiembre de 2026

Cargados con mucha energía

 Qué emoción volver a llenar el aula de risas, energía y muchísimas ganas de descubrir el mundo! Hemos arrancado este nuevo curso con los motores a tope. Estos primeros días están siendo fundamentales para reencontrarnos, abrazar de nuevo nuestras queridas rutinas y hacer de nuestro espacio en El Morche un lugar seguro, inspirador y mágico para todos.

Este año tenemos una alegría extra en clase: ¡un nuevo compañero se ha unido a nuestra pequeña gran familia! Para darle la bienvenida que se merece y empezar a construir nuestros vínculos, hemos puesto en práctica una de nuestras dinámicas grupales favoritas: el juego del ovillo. Nos sentamos todos en gran grupo y, pasándonos un enorme ovillo de lana mientras compartíamos nuestros nombres, fuimos tejiendo una preciosa telaraña en el centro de la asamblea. Ha sido toda una experiencia ver sus caras de asombro al darse cuenta de que, al igual que ese hilo de colores, ahora todos estamos conectados. Si uno suelta su extremo, la red pierde fuerza; necesitamos sostenernos los unos a los otros. ¡Una forma visual y bellísima de asentar las bases de nuestro trabajo cooperativo y de los futuros proyectos que nos esperan!


Y para dejar huella de este momento de partida, hoy nos hemos convertido en observadores de nosotros mismos. Hemos realizado un autorretrato para analizar y celebrar cómo estamos creciendo. A través de este dibujo inicial, no solo plasmamos nuestro esquema corporal, sino que reflejamos cómo nos percibimos en esta nueva etapa. Fieles a nuestra forma de aprender, es fascinante observar sus trazos libres, respetar sus ritmos y ver la evolución en su desarrollo de la lectoescritura y la psicomotricidad; cada papel es una ventana directa a su mundo interior y a su autonomía.



Nos espera un curso brillante, repleto de retos, investigaciones y muchísimo aprendizaje activo. ¡Acompañadnos en esta aventura, familias!

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