Para realizarlo ha utilizado agua, unas gotitas de colorante, aceite y pastillas efervescentes. Primero mezcló el agua con el colorante y después añadió el aceite, observando cómo ambos líquidos no se mezclaban. Finalmente, introdujo la pastilla efervescente y… ¡comenzó la magia!
Pudimos ver cómo aparecían burbujas de color morado que subían y bajaban, igual que una auténtica lámpara de lava
Hemos descubierto que el aceite y el agua tienen diferente densidad y que las pastillas efervescentes producen un gas que mueve el agua coloreada creando ese efecto tan sorprendente
Con este experimento ponemos el broche final a una fantástica tarea en la que niñas y niños se han convertido en verdaderos científicos y científicas. ¡Ha sido una experiencia maravillosa llena de descubrimientos, ilusión y aprendizaje!
A continuación os mostramos sus trabajos.







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